La escuela como caja de resonancia de la sociedad

El Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) que la OECD realiza desde el año 2000, mide las competencias de alumnos a los 15 años en lectura, matemáticas y ciencias naturales. Como puede observarse en el gráfico, en 2012 en Argentina, las diferencias por sexo a esa edad son ya muy marcadas: las jóvenes tienen una gran ventaja en lectura y los jóvenes en matemática; tendencia que se replica en todos los países de la región.

PISA 2012

La diferencia que se observa en los conocimientos en esta edad podrían explicar las diferencias que se observan en el nivel universitario: en Argentina la mayoría de hombres y mujeres estudian carreras sociales y de servicios. Esta elección podría representar una mayor dificultad para los varones a causa de su falta de conocimiento y confianza en sus habilidades para la lecto-escritura, hecho que podría relacionarse con su alta tasa de deserción. No olvidemos que en Argentina, el 61% de los graduados universitarios son mujeres, tendencia que va en aumento.

Por otro lado, los varones son mayoría en las ingenierías y carreras técnicas. Si bien en el país la proporción de alumnos que estudian estas carreras es baja en relación al promedio mundial, son los varones quienes tienen más confianza en sus habilidades y competencias para estas áreas. A su vez, son las carreras que tienen mejores posibilidades de crecimiento en el mercado de trabajo.

En este contexto, las metas educativas que propone la comunidad internacional tienen por objetivo que varones y mujeres tengan el mismo acceso y desempeño en el sistema educativo, es decir, que se reduzcan las brechas entre los sexos.  

¿Cuándo empiezan las diferencias entre niños y niñas?

Para poder comprender lo que sucede, es necesario entender a qué edades las trayectorias educativas de los niños y niñas se bifurcan y analizar las causas. Este año, OREALC UNESCO Santiago presentó los resultados de su Tercera Evaluación Educativa (TERCE), realizada en 2013 en la que participaron 15 países de la región. Se evalúa a alumnos de 3ero y 6to grado en su rendimiento en lectura, escritura, matemática y ciencia. El TERCE es de gran relevancia ya que es la única evaluación desarrollada en América Latina y pensada para nuestros sistemas educativos. Ahora bien, qué pasa cuando le damos una perspectiva de género?  

TERCE 2013

Como puede observarse en el gráfico, en Argentina, la ventaja de las niñas en lectura ya se manifiesta en tercer grado y aumenta sostenidamente con el paso de los años. Se puede afirmar que cuánto más años se transcurre en el sistema educativo, las diferencias por sexo en materia de lectura se agrandan. ¿Y qué pasa con las matemáticas?

TERCE 2013

Como se observa en el gráfico, Argentina, es uno de los 3 países de la región (junto con Brasil y República Dominicana) en donde las niñas tienen una ventaja por sobre los niños en el aprendizaje de las matemáticas en 3er grado. En la mayoría de los países el desempeño de niños y niñas no presenta diferencias significativas en ese nivel. Sin embargo, en 6to grado, todos los países de la región, con la excepción de Panamá, tienen una brecha marcada a favor de los varones.

TERCE 2013

En 13 de los 15 países la brecha a favor de los niños es significativa. En el caso de Argentina, la tendencia que observamos en 3er grado se revierte y expande a favor de los niños. Otra característica interesante es que a mayor complejidad de los ejercicios y problemas matemáticos, la brecha entre niños y niñas aumenta.

A modo de síntesis, el análisis de TERCE concluye que a más años en el sistema educativo, mayores son las brechas en lectura y matemática entre lo que aprenden  mujeres y varones.

 

¿A qué se deben las diferencias en los aprendizajes?

El análisis realizado por TERCE incluyó además encuestas y entrevistas a niños y niñas, padres/madres, docentes y directivos, con el fin de detectar posibles factores que explicaran los resultados obtenidos. Las variables socio-culturales encontradas más frecuentes, a la hora de explicar las diferentes trayectorias, son:

  • Niños y Niñas: afecta a su rendimiento la autoconfianza en la realización con éxito de determinadas tareas. Las niñas no poseen confianza para matemáticas y ciencias.
  • Padres / Madres: Poseen distintas expectativas de sus hijos según su sexo, y les brindan distinto apoyo. Se vincula a las mujeres con cuestiones vinculadas a lo emotivo-comunicacional y a los varones con lo científico y el pensamiento lógico.
  • Escuelas:
    • Los y las docentes, la escuela en general, presentan prácticas instaladas que no se cuestionan. Se puede observar la proposición de actividades más pasivas para las niñas y actividades más competitivas y corporales para los niños.  
    • Los materiales que se consumen en la escuela, los libros que leen, contienen estereotipos de género (la imagen de la maestra mujer y el doctor varón).
    • Los y las docentes también tienen distintas percepciones y expectativas de sus alumnos que no contiene una mirada de género.Ej: Un estudio del sistema educativo chileno en Pre-escolar (5 y 6 años) señala que de cada 10 veces que los alumnos levantan la mano, en 9 ocasiones el docente le da la palabra a un varón.
    • Los Institutos de Formación Docente no incluyen la perspectiva de género como elemento transversal de la educación.

El hecho de que las niñas presenten un déficit en su desempeño en matemática, que menos varones terminen el secundario en relación a las mujeres, o que las elecciones de carreras tengan patrones de sexo marcados son algunas de las consecuencias que señalan que la escuela debería renovar las pautas de convivencia y asegurar la misma participación de niños y niñas.

Los cambios culturales deberían tomar el centro del escenario, para desterrar ideas preconcebidas acerca de aquello que los varones y mujeres hacemos mejor según nuestro sexo.

 

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