El debate de las cuotas femeninas en la empresa

En los últimos años la discusión sobre incorporar más mujeres a gobiernos, empresas y sindicatos ha recibido mucha atención. En el caso de los gobiernos algunos han resuelto imponer cuotas como es el caso de la Unión Europea o la Argentina. Las cuotas funcionan bajo la noción de obligatoriedad, donde un grupo debe obtener la representación determinada en la norma.

¿Y qué sucede con las empresas?

Algunas empresas trabajan bajo la noción de que la igualdad de género llegará en el futuro y que no es necesario establecer cuotas que generarían discriminación para con los hombres. Si bien es cierto que las medidas de acción afirmativa discriminan al grupo dominante, se asume que son medidas tomadas en un momento determinado, por un tiempo específico, con la idea de apuntalar a un grupo desfavorecido históricamente para lograr mayor equidad.

En Argentina el 47% de las mujeres son económicamente activas, desde hace más de 10 años son el 32% de la fuerza laboral de las empresas (estadística que no logra avanzar), ocupan el 8% de los puestos ejecutivos y el 30% de los cargos gerenciales.

La escasa representación de las mujeres en el sector privado y el estancamiento de las cifras justifican la necesidad de debatir este tipo de medidas.

Otras empresas eligen trabajar con metas en pos de un mejor balance de género como punto intermedio entre las cuotas y el status quo. Las metas son indicadores que nos señalan un norte, un camino a seguir para alcanzar un objetivo. Por ejemplo, una meta es tener para el año 2020 un 30% de mujeres directoras y un 50% de mujeres gerentes; con el objetivo de mejorar la representación de las mujeres en puestos de decisión.

En este camino, algunas empresas optan por transparentar sus metas y comunicar año a año sus avances o retrocesos, como una forma de comptometerse publicamente y rendir cuentas. Este tipo de medidas ha resultado muy provechoso, incluso en aquellas empresas que no han podido cumplir sus metas, en este sentido la transparencia en el cumplimiento de una meta es casi tan importante como la meta en sí misma.

¿Las metas alcanzan?

Por otro lado hay que destacar que las metas por sí solas no transforman el contexto donde nos movemos. Algunos ejemplos:

  • Ley de Cuotas en Argentina: tras 30 años de la ley de cupo femenino en el país, las mujeres no logran superar el 30% mínimo establecido por ley, y en muchas provincias ni siquiera es alcanzado. Esto habla de comportamientos establecidos que son más fuertes que este tipo de medidas.
  • La ONU: A pesar de estar comprometidos con la equidad de Género solo el 15% de los embajadores son mujeres, y las mujeres ocupan solo el 22% de las posiciones senior. (Nota: Gender gap en la ONU)
  • Sea cual fuere la estrategia que cada empresa decida encarar, lo más importante es el auto-conocimiento organizacional y el trabajo hacia el cambio cultural. Si no entendemos que las mujeres aún no participan plenamente de la vida empresarial porque las organizaciones son ámbitos que priorizan prácticas masculinas y sesgadas, difícilmente tomemos la opinión de aquella mujer como la de un par y trabajemos hacia cambios más profundos.

    En este sentido el sector privado se debe una reflexión acerca de qué prácticas y procesos están desalentando que las mujeres puedan participar al igual que sus pares varones. Sin embargo, en este contexto cabe la siguiente pregunta: ¿Qué ganan las empresas con mayor presencia femenina?

  • Talento. Las mujeres representan el 64% de los graduados universitarios argentinos, tendencia que se refuerza con el tiempo. Cuando se habla de la falta de talento, estamos mirando el pool completo o hay un sesgo masculino?
  • Menor rotación. A mayor balance de género, menor es el deseo de cambiar de trabajo y mayor la productividad de hombres y mujeres.
  • Mejor rendimiento financiero. Empresas del Fortune 500 con 3 o más mujeres en su Comisión Directiva han logrado un 73% más de rendimiento de sus ventas; 83% más de rentabilidad sobre sus recursos propios y 112% más de retorno sobre el capital en comparación a las empresas que no tienen mujeres. Los grupos más diversos y con más mujeres tienen ideas más plurales, producen más debate, tienden hacia la cooperación y no a la competencia y toman mejores decisiones.
  • Adaptación a las reglas de consumo: Las mujeres influencian y/o toman las decisiones de compra de la mayoría de los productos del mercado. En Argentina deciden el destino del 70% del ingreso total mensual familiar. Entre los nuevos consumidores de la región, las mujeres son el público de mayor crecimiento.
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