El mensaje controvertido por el #25N

El 17 de diciembre de 1999, a través de la resolución 54/134 Documento PDF, la Asamblea General ha declarado el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, y ha invitado a los gobiernos, las organizaciones internacionales y las organizaciones no gubernamentales a que organicen en ese día actividades dirigidas a sensibilizar a la opinión pública respecto al problema de la violencia contra la mujer.

La violencia contra la mujer es consecuencia de la discriminación que sufre, tanto en en el marco legislativo como en la práctica. La violencia contra la mujer sigue siendo una pandemia global. Hasta un 70% de las mujeres sufren violencia en algún momento de su vida.

En Argentina se estima que muere una mujer por violencia de género cada 30 horas.

En el mensaje del Secretario General de las Naciones Unidas se exhorta a los Gobiernos a que muestren su compromiso incrementando de forma considerable el gasto nacional en todos los ámbitos pertinentes, por ejemplo, prestando apoyo a los movimientos de mujeres y las organizaciones de la sociedad civil. Alienta también a los dirigentes mundiales a que colaboren con ONU-Mujeres y el Fondo Fiduciario de las Naciones Unidas para Eliminar la Violencia contra la Mujer. También se pide al sector privado, las instituciones filantrópicas y los ciudadanos interesados que asuman la responsabilidad que les corresponde.

Sin embargo no estamos de acuerdo con uno de los fundamentos utilizados para apalancar este movimiento:

“La violencia contra las mujeres y las niñas sale muy cara a las familias, las comunidades y las economías […] trae consigo una disminución de los niveles de productividad en las empresas y agota los recursos de los servicios sociales, del sistema de justicia y de los organismos de salud”.

Consideramos que en un momento social donde se está pidiendo una construcción de cultura de paz, donde se pide una reflexión profunda sobre como naturalizamos la violencia en todos los niveles, no tiene cabida un fundamento económico como motor de cambio para erradicar la violencia.

Deberíamos comprometernos con este cambio porqué es lo que hay que hacer. Porque es un derecho humano, simple y llanamente.

Fuente:
Mensaje completo del Secretario de Naciones Unidas

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