Derribando algunos mitos

Uno de los espacios donde existen mayores preconceptos acerca de cómo somos los hombres y las mujeres es el mundo del trabajo. Uno de los mitos más extendidos se refiere a que las mujeres tienen un costo mayor para la organización debido al cumplimiento de deberes vinculados con la maternidad; razón por la cual el empleador debe compensarlo de alguna manera. En algunas organizaciones esto se resuelve otorgando salarios más bajos a las mujeres, o incluso favoreciendo la contratación de varones. Sin embargo, una investigación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT*) evidencia que cumpliendo todas las regulaciones nacionales en Argentina, los costos monetarios para el empleador asociados a la contratar una mujer son muy reducidos y representan el 1,1% de la remuneración bruta mensual de aquella. El pago del salario y las prestaciones médicas durante los meses de licencia por maternidad, provienen del sistema de seguridad social. Vale destacar además, que los aportes que realiza el empresario a la seguridad social para estos fondos no están asociados al número, ni edad de las mujeres que contrata.  

Por fuera de los costos financieros, existen otras barreras asociadas a la contratación de mujeres en edad reproductiva, por ejemplo, la noción de que al conformar sus familias, las mujeres aumentan el potencial de riesgo para la empresa debido a la pérdida de capital productivo durante las licencias y los meses posteriores. El mismo estudio de la OIT mencionado anteriormente muestra una baja incidencia anual de embarazos entre las trabajadoras asalariadas en edad reproductiva en Argentina: el porcentaje de mujeres asalariadas que utilizan el beneficio de la licencia de maternidad en este grupo es del 3,1%. En cualquier caso, la responsabilidad reproductiva debe compartirse entre el Estado, las empresas y los hogares, donde una adecuada planificación acorde es posible dada la previsibilidad de los sucesos.  

Otra gran preocupación asociada a las empleadas mujeres refiere a la alta tasa de ausentismo entre madres en las empresas, debido principalmente a las tareas de cuidado de los hijos y el hogar.  Sin embargo, en base a la Encuesta Permanente de Hogares; el ausentismo laboral de la mujer en Argentina es básicamente igual al del hombre si no se consideran las licencias por maternidad. Razón por la cual no hay evidencia que sustenta la idea que las mujeres faltan en mayor medida.

El efecto de estas cuestiones genera una preferencia masculina por parte de las empresas al momento de realizar búsquedas laborales en el mercado. Esto es de gran relevancia ya que las empresas suelen proveer puestos de trabajo en condiciones de formalidad y con beneficios para su personal. Una menor inserción femenina en este tipo de empleos lleva a su sobre presentación en trabajos precarios.

Ahora, bien, qué se puede hacer desde las empresas? En Grow sostenemos que brindar servicios de cuidado para los hijos de empleados varones y mujeres en la misma medida constituye un avance relevante. Además, la ampliación de las licencias de paternidad y maternidad, la adecuación de los horarios de trabajo, la generación acciones de concientización, entre otros, son algunas de las medidas que promueven un mercado de trabajo en condiciones de mayor igualdad.

*Laís Abramo (2002) Costos laborales de hombres y mujeres en países de América Latina: mitos y realidad. OIT, Buenos Aires, Argentina.

CONTACTO

2018-05-01T02:39:21+00:00