Taller de trabajadoras sexuales, ENM 2018 Trelew  

Por Milena D’Atri

Durante el fin de semana del 13, 14 y 15 de Octubre se llevó a cabo el 33 Encuentro Nacional de Mujeres en la ciudad de Trelew, Chubut, en el que participaron alrededor de 50 mil mujeres, travestis y trans.

Desde Grow – Género y Trabajo participamos de dicho encuentro, en distintos talleres y actividades, entre ellos, del taller de trabajadorxs sexuales. A continuación, algunas reflexiones sobre este tema que divide aguas al interior del movimiento feminista. Aclaramos que la posición planteada en los distintos temas trabajados es la de AMMAR.

La coordinación del taller estuvo a cargo de trabajadorxs sexuales del sindicato AMMAR, espacio desde el cual se organizan. Participaron, además, mujeres que buscaban escucharlas, informarse y tomar postura. Una de las preguntas que atravesó los espacios de discusión fue “¿qué podemos hacer, desde nuestros espacios, para contribuir a su lucha?”, a lo que Georgina Orellano, secretaria general de AMMAR respondió “A nosotras nos sirve que ustedes hablen de trabajo sexual… en un almuerzo y caguen el almuerzo del domingo en familia, eso para nosotras es revolucionario”. Desde Grow, entonces, hacemos nuestro pequeño aporte para instalar el tema en el debate público y en el privado (familiar, entre amigxs, compañerxs de trabajo, militancia, etc). Informarnos sobre trabajo sexual, escuchar a quienes lo ejercen y viven cada día, es el primer paso para desestigmatizar esta práctica.  

Algunos de los puntos centrales que se trataron en los talleres:

Cómo plantear el trabajo sexual

Las trabajadoras sexuales hacen hincapié en que se plantee el trabajo sexual siempre en contexto. Esto quiere decir, tener en cuenta todos aquellos factores que colocan a lxs trabajadorxs sexuales, muchas veces, en una situación de vulnerabilidad: la falta de educación sexual integral, que el aborto no sea legal (salvo en los causales salud y violación), la pobreza y crisis económica, son algunas de las problemáticas que atraviesan este tipo de trabajo. Llamaron a tener en cuenta que la criminalización del trabajo sexual siempre afecta a quienes tienen menos recursos. Es decir, la condición de marginalidad social hace que las políticas, en este caso de penalización, impacten de manera diferencial.

A su vez, sobre la cuestión de que “nadie elige ser puta”, la respuesta fue “¿y cuántxs realmente eligen de qué trabajar?”. Es decir, vivimos en un sistema capitalista, que nos impone trabajar para vivir, y son realmente pocas las personas que tienen los privilegios de trabajar de lo que realmente “quieren” (entre comillas porque el debate sobre la libre elección y las determinaciones sociales no es tema de esta nota).

Por otro lado, un punto importante para informarnos, es la cantidad de formas de ejercer el trabajo sexual: en la calle, en departamentos particulares, strippers, vía webcam, incluso se mencionaron que existen trabajadoras sexuales que se especializan en personas con discapacidades. Este es un punto importante en cuanto a información del mundo del trabajo sexual, siempre con el objetivo de romper estereotipos y estigmas sociales que tienen como fundamentación el desconocimiento.

Sobre los modelos para el trabajo sexual

  • Prohibicionismo: Es punitivista, le da más poder a la policía para perseguir y castigar. Llevado a la práctica no termina con la prostitución, sino que la convierte en una actividad clandestina, perjudicando a los sectores más vulnerables.
  • Abolicionismo: Es una penalización parcial: brindar servicios sexuales no es ilegal pero los espacios donde se desarrollan están prohibidos. Busca erradicar la prostitución identificando como únicas víctimas a las mujeres y desconociendo al trabajo sexual como un trabajo.
  • Nórdico: El trabajo sexual no está penalizado pero si el consumo del mismo. Cualquier actividad relacionada con la organización/promoción de servicios sexuales es ilegal. Punitiviza la demanda y pone en riesgo el TS. Continúa la estigmatización y marginación del colectivo de TS
  • Reglamentarismo: Plantea la creación de leyes y políticas públicas para reglamentar formalmente el TS. Reglamenta espacios y propone regulaciones sanitaristas pero sin perspectiva inclusiva de Derechos Humanos. No se consulta al colectivo de trabajadorxs sexuales.

 

Tomado del fanzine “Derechos laborales para lxs trabajadorxs sexuales”,  elaborado por AMMAR.

Se habló de estos distintos modelos para el trabajo sexual. Particularmente se mencionaron los casos de Uruguay y Holanda, países que adoptaron un modelo reglamentarista, pero que no tuvieron en cuenta al colectivo de trabajadorxs sexuales para la elaboración de las políticas públicas y leyes. El problema de esto es que no se tienen en cuenta los impactos que dichas medidas tienen en ese colectivo.

Para evitar resultados no deseados, más marginación o efectos negativos para la organización, es imprescindible que cuando se realizan planes, medidas, políticas, incluso leyes, sean parte del diseño e implementación personas pertenecientes al colectivo destinatario. Las putas exigen ser reconocidas y visibilizadas como agentes clave en la definición de políticas públicas para ellas.

Modelo propuesto por AMMAR: despenalización

El reclamo principal es que se avance en la construcción de políticas públicas con un enfoque de Derechos Humanos. Esta mirada implica que el Estado sea garante de derechos y que proteja ante situaciones de violencia, pero también garantizando la autonomía de quienes ejercen el trabajo sexual. Respecto de los Derechos Humanos, Amnistía Internacional realizó una investigación sobre los abusos y violaciones de DDHH de trabajadorxs sexuales, concluyendo que las políticas de penalización al trabajo sexual tienen efectos perjudiciales para quienes lo ofrecen (1). Esta investigación se encuentra disponible en: https://www.amnesty.org/es/qa-policy-to-protect-the-human-rights-of-sex-workers/

https://www.amnesty.org/download/Documents/POL4040612016SPANISH.pdf

Desde AMMAR no se definen como “regulacionistas” ya que, desde su punto de vista, esta es una forma muy simplista de circunscribir la problemática.

A su vez, buscan el reconocimiento de lxs trabajadorxs sexuales como trabajadorxs, para que así puedan acceder a los derechos laborales que corresponden a todxs quienes trabajamos.

Algunos puntos clave:

  • Que el Estado garantice el acceso a: obra social, aportes jubilatorios, vivienda digna, educación y posibilidad de inscribirse en el sistema de monotributo.
  • Que se agregue la categoría trabajo sexual al monotributo. Actualmente lxs trabajadorxs se inscriben en el monotributo como peluquerxs, masajistas, etc. Para poder acceder a iguales derechos y garantías sociales, es necesario que puedan inscribirse bajo el rubro en el que efectivamente se desempeñan.
  • No definir zonas donde es legal el trabajo sexual, ya que esto implica que haya zonas donde es ilegal.
  • Libreta sanitaria: las representantes de Ammar se manifestaron en contra de que se les exija esto, ya que se hace hincapié solamente en la salud genital. Esta libreta les demanda hacerse análisis de VIH. En nuestro país la Ley Nacional de Sida Nro 23.798/91 prohíbe que se obligue a alguien a realizarse un examen de VIH, entonces, ¿por qué no se aplica la ley para las putas? Además, se preguntan ¿por qué se les exige una libreta a ellas y no a los clientes?  

Un modelo de ley interesante para destacar es el de Nueva Zelanda, en donde se impulsa que les trabajadorxs sexuales creen cooperativas de trabajo para que puedan hacerlo de forma autónoma. Además, se conformó una mesa de diálogo permanente para incluir a este colectivo en el debate sobre mejoras para esta ley.

Sin embargo, lo que se pide es no generar un modelo de ley y política pública propio de la Argentina, en donde se tengan en cuenta las particularidades de nuestro contexto.  

Sobre el abolicionismo

Se habló sobre esta posición respecto del trabajo sexual, haciendo énfasis en que el abolicionismo habla solamente de trata de personas. Todxs estamos en contra de la trata de personas, ese es un piso de discusión saldado. Es necesario dar la discusión para poder diferenciar trabajo sexual de trata de personas. La línea divisoria aquí es el consentimiento.

Otro tema polémico es la discusión sobre la trata de personas. Se hizo hincapié en el taller en que en contra de la trata estamos todxs. En relación a la posición de Ammar, critican que “La modificación de la ley de trata del año 2012, producida en el marco de la conmoción pública producida por el fallo absolutorio de los imputados en el caso Marita Verón, finalmente excluye los medios comisivos del tipo penal y establece que “el consentimiento dado por la víctima de la trata y explotación de personas no constituirá en ningún caso causal de eximición de responsabilidad penal, civil o administrativa de los autores, partícipes, cooperadores o instigadores.”(…) Así, esta nueva tipificación de los delitos de trata y proxenetismo profundiza la perspectiva abolicionista de la legislación argentina. La exclusión de los medios comisivos y el establecimiento explícito de que el consentimiento de la mujer resulta irrelevante (tanto para el delito de trata como proxenetismo y rufianismo), intenta constituirse en un cierre definitivo respecto de la posibilidad de trazar alguna distinción entre prostitución forzada y libre.”(2)

Este es un tema delicado y polémico, sobre el cual todavía nos debemos el debate como sociedad, creando leyes que diferencien la trata de personas de la prostitución.

Marco legal actual

En Argentina el trabajo sexual no es delito. Sin embargo, está criminalizado con multa o arresto en los códigos contravencionales de 18 provincias.

En la provincia de Buenos Aires se derogó el artículo 68 del código contravencional, pero continúa la persecución(3).

AMMAR

Es la organización sindical de lxs trabajadorxs sexuales en Argentina. Sus siglas significan Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina y fue fundada en 1994. Desde 1995 son parte de la CTA y desde 1997 de la Red de Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica. En 2016 lideraron la creación de FUERTSA (Frente de Unidad Emancipatorio por el Reconocimiento de los Derechos Sexuales en Argentina).

AMMAR tiene presencia en 10 provincias argentinas (San Juan, Mendoza, Santiago del Estero, Misiones, Entre Ríos, Santa Fe, Buenos Aires, Río Negro y Neuquén), además de su sede central en la Ciudad de Buenos Aires.

Como sindicato se dedican, por un lado, al trabajo territorial: que todxs lxs trabajadorxs sexuales sepan que existe esta asociación que lxs nuclea, organiza y lucha por sus derechos. Además, el hecho de tejer redes entre trabajadorxs es igual de importante que en cualquier otro rubro.

Por otro lado, se dedican al trabajo con políticxs y decisores de la esfera pública: al fin y al cabo son ellxs quienes aprueban o no la ley.

A su vez, entienden que la lucha por la ley y las políticas públicas va de la mano con la lucha por la desestigmatización a nivel social. Es en este sentido que coordinan los talleres de trabajo sexual en los Encuentros Nacionales de Mujeres (desde ahora Encuentros Plurinacionales Transfeministas).

Otros puntos:

  • Trabajo sexual y violencia de género: ante la pregunta ¿cómo se cuidan de la violencia machista? las putas respondieron: ¡igual que ustedes! Es decir, tienen los mismos cuidados y problemas que cualquier otra mujer con su pareja, amigos, jefes, profesores. Este eje de discusión también es clave para desarmar esos sentidos que colocan a las putas en un lugar de víctima inamovible.

Trabajo sexual y tecnología: ¿por qué no hay una app que ofrezca servicios sexuales? ¿o una página de internet? Según la ley, quien figura como titular del dominio es consideradx como proxeneta. Esta es una de las cuestiones por las que se propone revisar esta legislación.

(1) https://www.amnesty.org/es/qa-policy-to-protect-the-human-rights-of-sex-workers/  https://www.amnesty.org/download/Documents/POL4040612016SPANISH.pdf}

(2) http://www.ammar.org.ar/IMG/pdf/informe-ammar.pdf

(3) http://www.ammar.org.ar/IMG/pdf/ammar_digizine.pdf

2018-11-01T21:26:19+00:00