Programar con enfoque de género: el desafío que se viene

Por Georgina Sticco y Marisol Andrés

La escasa participación de las mujeres y otras identidades de género en el desarrollo de tecnologías digitales tiene un impacto directo, no solo en sus oportunidades laborales, sino también en el negocio de las empresas proveedoras de estos productos y servicios, y en las posibilidades concretas de transformación cultural. Entender la corresponsabilidad de todos los agentes sociales en la temática es fundamental para que las tecnologías comiencen a ser más igualitarias e inclusivas.

Si bien en Argentina no existe una brecha digital de género significativa (INDEC, 2018), se observa un uso diferencial de las TIC. Mientras que los varones las utilizan en mayor medida para hacer trámites, las mujeres les confieren un rol más social. Esta diferencia está relacionada con los sesgos de género presentes en la educación, y tiene su correlato en la escasa participación de las mujeres en el diseño, desarrollo y producción de tecnologías digitales.

Un análisis sobre sesgos de género en la escuela (Aula Abierta, Chicos.net y Grow; 2019) permite evidenciar que el 68% de los y las docentes que participaron de la encuesta consideran que el género influye en el rendimiento escolar, y que los factores “tener facilidad” y “recibir estímulos” están asociados al mejor desempeño. Además, un 39% indicó haber encontrado estereotipos de género en los libros y manuales que se utilizan para enseñar.

La incidencia de los sesgos de género en la educación hace que se estimulen en los varones las habilidades técnicas y en las mujeres, las humanas y sociales, porque se considera que ellas se desempeñan peor en las materias “duras”. Estas acciones no solo afectan la percepción de las capacidades propias y ajenas, sino que también influyen en las decisiones vocacionales. Así, es mucho menos probable que las mujeres opten por desarrollarse en carreras STEM.

Según Mujeres Programadoras (2017) en 5 años solamente hubo un 16% de mujeres inscriptas en carreras vinculadas a la programación en Argentina, y según Equals (2018) solo el 6% de las apps que utilizamos fueron desarrolladas por mujeres. Podemos agregar que no se evidencia la participación de personas con identidades no binarias en la industria. 

Si bien existen muchas organizaciones y empresas que trabajan para revertir la situación, en el mientras tanto, la mayoría de las aplicaciones que forman parte de nuestra cotidianeidad fueron –y son– desarrolladas por varones. ¿Cómo impacta esto en el diseño y la usabilidad de las mismas? ¿Se considera un público diverso al momento del desarrollo? 

Los efectos de la falta de diversidad

El problema no radica solamente en que no hay mujeres y personas con identidades no binarias programando, sino que además, los varones que realizan esta actividad no tienen perspectiva de género. Es decir, no están sensibilizados para pensar en un mundo que no esté centrado en los varones y que no sea binario.

Esta falta de diversidad tiene diferentes impactos. Por un lado, las aplicaciones pueden presentar errores que dificultan su utilización a mujeres y otras identidades de género. Es el caso de una plataforma de empleo para mujeres que solicita identificación y reconocimiento facial pero que no contempla las particularidades de las personas transexuales y transgénero, excluyendo de forma no intencionada a un colectivo de por sí vulnerable, de una aplicación que facilita la inserción laboral.

Por otro lado, estos productos pueden contribuir a reproducir sesgos de género. Por ejemplo, las aplicaciones para que las niñas jueguen a hacerse cirugías plásticas o editen sus selfies para verse más delgadas. Este tipo de productos refuerzan el estereotipo mujer-belleza afectando su confianza y autoestima. Debido a los reclamos, tiendas como Apple decidieron retirarlas.

Comprender el impacto de la programación con un enfoque de género significa no solo desarrollar productos más justos y menos sesgados, sino también generar propuestas más inclusivas e innovadoras.

Tecnologías por un mundo más igualitario

Teniendo en cuenta la poca participación de mujeres y otras identidades de género en la industria de la programación, y en los obstáculos que esta ausencia puede representar en las personas que consumen estos productos, desde Grow junto a Manas.Tech decidimos crear una guía que contribuya a transversalizar el enfoque de género en todo el proceso.

A lo largo de la misma planteamos las preguntas necesarias para entender si un potencial desarrollo de tecnologías digitales puede reducir las brechas de género o si por el contrario puede empeorar la situación. Ante el surgimiento de un nuevo proyecto, es fundamental preguntarse: ¿tiene un impacto negativo en la sociedad? ¿cualquiera puede usar el producto? ¿todos los casos fueron considerados?

La serie de recomendaciones que hacemos no pretende ser taxativa. Por el contrario, busca iniciar un diálogo, invitar a hacerse preguntas en las distintas etapas de los proyectos para evitar errores que no solo impactan en la vida de las personas sino también en el negocio de las empresas que realizan estos productos y servicios.  

Hacia la corresponsabilidad en la industria 

Entender que las problemáticas sociales no tienen un único responsable es fundamental para comenzar a desarrollar estrategias de resolución de los conflictos. Así, para que la programación sea más inclusiva y equitativa se requiere de la articulación de distintos agentes sociales. El Estado puede  –y debe– estimular la elección de carreras STEM en mujeres y otras identidades de género, pero al mismo tiempo, es necesario que las empresas empleadoras estén sensibilizadas en la temática para que no operen sesgos al momento de contratar y promover al personal.

A su vez, las compañías deben revisar sus prácticas internas para transformar su cultura organizacional en función de una mayor diversidad e inclusión; y los sindicatos deben promover la igualdad de oportunidades de los trabajadores y las trabajadoras.

Programar con enfoque de género es el desafío que se viene, si queremos crear y habitar mundo más equitativo e inclusivo. Invitamos a todas las personas de la industria a involucrarse en la tarea. 

 

Les dejamos el link a la guía “Programación con perspectiva de género: