En tiempos de coronavirus: El desafío de la conciliación vida-trabajo

Por Kathrin Ecke

Para enfrentar la crisis que desató el Coronavirus la recomendación de los gobiernos es que quienes puedan, se queden en sus casas. Esta medida que se introduce por seguridad e higiene, es también necesaria ante la suspensión de las clases.

Contar hoy con una política de trabajo remoto permite preguntarnos cómo integramos las prioridades que no tienen que ver directamente con el trabajo, como por ejemplo, las tareas domésticas y de cuidado de personas a cargo. Es decir, cómo se distribuyen las tareas  dentro del hogar.

Desde Grow promovemos la corresponsabilidad. En períodos de cuarentena, esto implica que desde el sector privado y público se promuevan estrategias como el teletrabajo para que quienes trabajan y tienen personas a cargo puedan contar con flexibilidad para combinar ambas tareas, garantizando el aislamiento social necesario para contener el contagio del virus. Pero además, dentro del hogar, esto significa repartir las tareas entre varones y mujeres de forma equitativa, evitando que recaigan desproporcionadamente sobre las mujeres. En este sentido, es importante que las organizaciones empleadoras tengan la misma flexibilidad con mujeres y varones para que trabajen desde el hogar.

La introducción de la modalidad del teletrabajo para detener la propagación del virus puede ayudarnos a reflexionar sobre cómo el teletrabajo puede permitir, por un lado, que las personas que no pueden organizarse familiarmente con trabajo exclusivamente presencial accedan al trabajo y, por el otro, conciliar la vida personal y profesional.