Alexandria Ocasio-Cortez expone la violencia simbólica contra las mujeres

El 23 de julio pasado, la Congresista Alexandria Ocasio-Cortez presentó un discurso en la Cámara de Representantes en Nueva York que sirve como testimonio de una problemática de larga data: la aceptación en silencio del uso de lenguaje abusivo y deshumanizante contra mujeres por parte de varones.

Las nuevas tendencias del teletrabajo requieren de nuevos acuerdos entre los grupos de trabajo para alcanzar los resultados y no morir en el intento.

 

*Por Tatiana Ardissone

Las razones que la llevaron a presentar dicho discurso fueron múltiples, como ella misma declaró en aquella instancia. No fue sólo porque el representante Yoho la llamó ‘disgusting’ (‘asquerosa’), ‘crazy’ (‘loca’), ‘dangerous’ (‘peligrosa’) y ‘f*cking bitch’ (‘puta’), sino también porque cuando intentó excusarse lo hizo indicando que “es un hombre decente porque está casado y tiene hijas mujeres”. En cierta forma, aquel argumento podría ser similar a pregonar la imposibilidad de ser racista porque uno es amigo de una persona afroamericana. Simplemente, una cosa no quita la otra. 

La gran problemática de estos insultos es que no critican ideas ni expresan desacuerdo con planes de acción o propuestas, sino que atacan directamente la integridad, la autoridad, el juicio y la credibilidad de la persona, como bien describió Ocasio-Cortez. Forman parte de la violencia simbólica con la que muchas mujeres deben vivir día a día, que se define, según la Ley 26.485 de Protección Integral a las Mujeres, como “(…) patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos (que) transmit(en) y reprodu(cen) dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de la mujer en la sociedad.” Parte de los elementos o prácticas que forman parte de ella son visibles en este caso: desvalorización y anulación, así como también ignorar, culpabilizar e insultar. 

En este caso, como ya describimos, fueron pronunciados múltiples insultos, que atentaron contra su juicio, su poder de toma de decisiones y su inteligencia. En última instancia, la desvalorizan como persona. Asimismo, las excusas utilizadas por el representante Yoho son una manera de anular, ignorar y culpabilizar a Alexandria Ocasio-Cortez. Sus palabras denotan que no sólo no se hace cargo del daño realizado, sino que culpa a Alexandria por, supuestamente, malinterpretar sus comentarios. Según La Vanguardia, las palabras exactas de Yoho fueron:

 “Habiendo estado casado por 45 años con dos hijas, soy muy consciente de mi idioma. Las palabras ofensivas que me atribuyen la prensa nunca fueron dichas a mi colega, y si se interpretaron de esa manera, me disculpo por su malentendido. No puedo disculparme por mi pasión, por amar a mi Dios, mi familia y mi país.” 

Por otro lado, uno de los puntos de mayor relevancia del discurso de Alexandria Ocasio-Cortez, desde nuestro punto de vista, es la visibilización de la transversalidad del fenómeno en cuestión: no parece distinguir por status socioeconómico el uso de lenguaje abusivo para con mujeres. En el sentido de que, como bien describe la Congresista, Yoho es un varón blanco que se supone ha accedido a altos niveles de educación y no ha tenido ninguna carencia a lo largo de su vida. Sin embargo, a pesar de ello la descalificó como persona abiertamente. Y no sólo eso, sino que al hacerlo públicamente habilitó a que otros varones consideren que copiar sus acciones está bien. De esa forma, abrió la puerta a que este comportamiento se replique en otras ocasiones, como bien expresó la representante Ocasio-Cortez.

Como último punto, nos gustaría recalcar que esta situación resulta problemática en cualquier contexto, pero más aún en un espacio de debate de ideas y proyectos y de toma de decisiones como es la Cámara de Representantes de EEUU. En un mundo donde llegar a puestos de toma de decisión -superar ‘techos de cristal’- es todo un desafío para las mujeres, que estos insultos sean usados de forma impune es realmente preocupante. En particular, hoy en día las mujeres son minoría en la Cámara de Representantes. En base a los datos provistos por el Centro para Mujeres Americanas y Política (CAWP), 101 de sus 435 miembros son mujeres. Es decir que sólo el 23.3% son mujeres. En esta dirección, ¿cómo podemos aspirar a la igualdad en el poder de toma de decisiones entre todas las personas si persisten situaciones donde en vez de criticar ideas criticamos a personas? 

De esta forma, el discurso de Alexandria Ocasio-Cortez es de gran relevancia, ya que el primer paso para solucionar un problema es identificarlo, en este caso, el comportamiento de Yoho es violencia simbólica y política contra las mujeres. Sumado a ello, si no hablamos de él, se torna invisible y difícilmente podamos abordarlo. El lenguaje crea realidad. 

Material consultado:

-Andrés, M. (2018): “Violencia Simbólica. La madre de todas las batallas” en GROW – Género y Trabajo.

-Ley 26.485 de Protección Integral a las Mujeres

-Center for American Women and Politics (CAWP). (2020) “Women in the U.S. House of Representatives 2020” en Rutgers, The State University of New Jersey.

Créditos de la imagen: La Vanguardia