Corresponsabilidad, género y deporte: el desafío hacia la igualdad

El desafío de la igualdad de género en el deporte: la transformación cultural necesita acción y compromiso conjunto.

Ilustración y animación: Luli Bonardi

Por Tatiana Ardissone

Históricamente, las mujeres se han encontrado marginadas y en desventaja en la arena deportiva respecto de sus pares varones, de quienes no se dudaba la legitimidad de su participación y ejercicio. Opiniones como las exhibidas por Pierre Coubertin, fundador de las olimpíadas modernas que dictaban «el deporte femenino es contrario a las leyes de la naturaleza»(1), han sido una de las tantas barreras que las mujeres han tenido que superar para ganar espacio y visibilidad en las actividades deportivas. De hecho, por primera vez en la historia, la participación de mujeres y varones fue del 50%-50% durante los Juegos Olímpicos de la Juventud realizados en Buenos Aires en 2019.

Este suceso no es menor, ya que la participación de mujeres y niñas en el deporte presenta en ellas beneficios mucho mayores que la actividad física en sí. Según ONU Mujeres (2020) el deporte es una herramienta de aprendizaje de “(…) los valores del trabajo en equipo, la confianza en una/o misma/o y la resiliencia; (asimismo) tiene un efecto multiplicador en su salud, en su educación y en su desarrollo como líderes; contribuye a la autoestima, construye conexiones sociales y desafía normas de género perjudiciales (2).”

Desde Grow creemos que las problemáticas tienen tanto múltiples causas y responsables como consecuencias. De esta forma, también sostenemos que a la hora de generar estrategias efectivas para la transformación social y cultural necesitamos acción conjunta y compromiso de distintos actores que componen la sociedad. Denominamos a esta dinámica corresponsabilidad.

En esta ocasión, nos enfocamos en tres actores principales de la sociedad cuyas acciones, decisiones y omisiones no son inocuas sobre la desigualdad de género en el deporte. Nos referimos al Estado, a las organizaciones privadas (empresas, clubes, asociaciones deportivas a nivel local e internacional) y la comunidad en general (familia, sindicatos, organizaciones barriales). Dichos agentes son parte del entramado que produce y reproduce la desigualdad de género en ámbitos deportivos. Sin embargo, también pueden ser agentes de cambio y colaborar en la reversión de esta problemática. 

El Estado es el ente encargado de garantizar los derechos, implementar políticas públicas y fomentar las transformaciones culturales necesarias para asegurar que ninguna persona sea discriminada y/o encuentre limitaciones externas a la hora de practicar un deporte. 

La evidencia de su gran injerencia es presentada en el trabajo Mujeres Medallistas: Un Análisis Histórico del Rendimiento Deportivo (GROW; 2018), donde se realiza un análisis  con perspectiva de género de las políticas públicas sobre el deporte aplicadas en determinados países en base a la comparación del porcentaje de medallistas mujeres con el de varones. Sus observaciones finales presentan que su aplicación incide “(…) en los resultados, y que el buen rendimiento de aquellos países que impulsan el deporte en general podría ser superior si se incentivara también el deporte profesional femenino en particular (…)” (GROW; 2018: 19). Los países que entran dentro del primer caso son España y Estados Unidos. 

A continuación presentamos brevemente políticas públicas con perspectiva de género como disparadores para la elaboración de medidas que se adapten a nuestra coyuntura y necesidades:

  • Obligación de todas las universidades a ofrecer infraestructura, medios, presupuestos y becas con iguales condiciones al deporte femenino y masculino – Título IX de las Enmiendas a la Educación de 1972, Ley Pública No. 92-318 (3).
  • Orden PRE/525/2005 en el marco de los “Programas Mujer y Deporte”, creados en 2005, que establece:
    • la creación de una unidad cuyo objetivo sea desarrollar un plan de fomento de la participación de mujeres en las actividades físicas.
    • la firma de un convenio entre el Consejo Superior de Deportes y el Instituto de la Mujer para la promoción del deporte femenino.
    • el impulso de estudios de investigación, análisis y estadísticas con el fin de incentivar la igualdad de género en el deporte (4).

Cabe agregar que medidas similares fueron presentadas como claves para la adopción de valores y prácticas de igualdad de género en organizaciones en el informe del Comité Olímpico Internacional (COI) sobre igualdad de género (2018). Dicho informe agrega como disposiciones con perspectiva de género “la preocupación porque las mujeres en puestos de alta dirección ocupen cargos de influencia con competencias de toma de decisiones.(5)”

En cuanto a los sponsors de deportistas o equipos de alto rendimiento, la elección de estos tampoco puede ser considerada ingenua e inofensiva, ya que la ausencia de financiamiento también es una barrera para la participación de mujeres y niñas en el deporte. En un mercado global donde 62.000 millones de dólares son destinados a publicidad deportiva, en 2018 las marcas comerciales sólo dedicaron un 0,4% al deporte femenino (6). Asimismo, la brecha salarial también se perpetúa en este ámbito de forma transversal, desde niveles inferiores hasta aquellos de más alto rendimiento. Con lo cual, también es necesaria una división más equitativa de las inversiones y de las recompensas de los y las deportistas si nos proponemos arribar a la igualdad de género en la práctica de deportes.

Los clubes y las federaciones, a su vez, juegan un rol vital en la adopción y promoción de la perspectiva de género. Por ello, resaltamos la reciente incorporación de comisiones de género y diversidad y/o protocolos de género en múltiples entidades deportivas. Una acción en estrecha relación con la recomendación presente en el informe del COI sobre igualdad de género (2018) de poner en práctica medidas que incentiven una cultura de inclusividad en la organización.

Para finalizar, los asociaciones deportivas como actores de reclamos y defensa de derechos también contribuyen a construir realidades, mediante lo que visibilizan como problemático y aquello que no se cuestiona en las negociaciones; así como, la elección de a quienes representar y a quienes no. Por eso, incentivamos que velen por el respeto y la promoción de la igualdad de oportunidades para todas las personas en el ámbito deportivo en todos sus niveles.

Desde Grow impulsamos la corresponsabilidad, convencidas/os de que el proceso de transformación cultural es colectivo. Para que podamos hablar de igualdad en el deporte, todas las instituciones con influencia en este ámbito son necesarias. ¡Las/os invitamos a sumarse!

Recomendamos para más reflexiones sobre la igualdad de género en el deporte los siguientes webinars:

  • Deporte y Diversidad – Juan Pablo Morino (Secretario de Deportes de la Federación Argentina LGBT) y Virginia Luna (Fundadora y presidenta de Orgullo Lobitos, equipo de Rugby LGBTI)
  • Genderalización de las Organizaciones Deportivas – Alejandra Castañeira de Dios (Abogada, Lic. en Gestión Deportiva y Especialista en Organización de la Sociedad Civil. Integrante de Mujeres en Igualdad y comisión Mujer en el deporte del COA.)
  • ¿Por qué avanzar cuesta tanto? Género y Deporte – Georgina Sticco (Directora y co-fundadora de Grow) y Marisol Andrés (Comunicadora e investigadora del equipo de Grow)
  • Deporte, Políticas de Protección y Códigos de Conducta – Lisa Solmirano (Coordinadora del Programa Una Victoria Lleva a la Otra, en ONU Mujeres Argentina.
  • Deporte y trabajo infantil – Sergio Díaz (Coordinación de Políticas de Erradicación del Trabajo Infantil y Protección del Trabajo Adolescente del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social) y Fernanda Canay (abogada especialista en derecho de infancia, Trabajo infantil y Trabajo adolescente).

Bibliografía consultada

Notas al pie

(1) (Fausto Sterling; 2006: 17)

(2) Traducción propia.

(3) (GROW; 2018: 14)

(4) (GROW; 2018: 17)

(5) (COI; 2018: 29)

(6) Marketing Directo. 2018. Mujer y deporte: la ecuación imperfecta del patrocinio.