La violencia laboral en tiempos de COVID-19

 

Por Marisol Andrés

El Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) establecido por el gobierno nacional a partir de marzo como estrategia para contener el contagio por COVID-19, no solo modificó los vínculos, la distribución de tareas y los tiempos al interior de los hogares, sino también las formas de relacionarse en el ámbito laboral. A continuación, se describen y analizan algunos de los cambios identificados por la Oficina de Asesoramiento sobre Violencia Laboral (OAVL).

Antes y durante la pandemia

Los datos relevados por la OAVL en los primeros 9 meses del año (de enero a septiembre) permiten advertir que en el contexto de la pandemia aumentaron las consultas y denuncias por violencia laboral en un 18,8% respecto del año anterior. En el mismo 2020, si comparamos un mes sin pandemia y otro con pandemia, las consultas y denuncias aumentaron un 118%.

Ante esta información, es posible establecer dos hipótesis:

  • Hubo mayores casos de violencia laboral debido a la vulnerabilidad en que se encuentran los/as trabajadores/as en la situación de pandemia;
  • Hay mayor conciencia en la sociedad sobre qué es la violencia.

Por otra parte, si analizamos la información desagregada por género, se evidencia un incremento de denuncias de varones:

Tabla 1: % de denunciantes según género

  2019    Primer trimestre 2020 (sin pandemia) Segundo y tercer trimestre (con pandemia
Mujeres 69% 62% 59%
Varones 31% 38% 41%

Fuente: OAVL, 2019-2020.

 

Esto puede explicarse desde dos perspectivas:

  • Los varones se pueden reconocer en mayor medida que antes como víctimas de violencia laboral;
  • La pandemia los expuso a situaciones que no habían experimentado anteriormente.

Ahora bien, ¿cuáles son las violencias más denunciadas por las personas que se contactan con la OAVL?

 

Nuevas formas de violencia laboral

La OAVL advierte que con el inicio de la pandemia y el correspondiente ASPO, se tuvo que considerar un tipo de violencia laboral, que hasta entonces no había resultado significativa. Esta es, la violencia económica, que alcanza un 20% de las denuncias entre el segundo y el tercer trimestre del año.  

Tabla 2: Tipos de violencia en distintos períodos

Tipos de violencia     2019      Primer trimestre 2020 (sin pandemia Segundo y tercer trimestre (con pandemia)
Psicológica 87% 90% 75%
Sexual 8% 7% 2%
Física 5% 3% 3%
Económica 0% 0% 20%

Fuente: OAVL, 2019-2020.

La violencia económica denunciada se relaciona con despidos discrecionales, reducción de y falta de depósito de los salarios, amenazas de despidos, no provisión de EPP y presión a los/as trabajadores/as no esenciales para que rompan el aislamiento.

Al mismo tiempo, la OAVL hace referencia a nuevas modalidades de violencia psicológica como el chantaje emocional y la sobreexigencia; y en relación al teletrabajo, con directivas poco claras o ausencia de ellas. 

Por último, se observa un aumento de consultas en el sector de la salud del 218,5%, relacionado directamente con el rol fundamental que adquirieron los/as trabajadores/as de la salud en la contención de la pandemia. Vale mencionar, que aunque la información no está desagregada por género, esta actividad se encuentra altamente feminizada, y por lo tanto, gran parte de las consultas y/o denuncias son realizadas por mujeres.

Tabla 3: Actividades con más denuncias

Actividad de la empresa      2019      Primer trimestre 2020 (sin pandemia) Segundo y tercer trimestre (con pandemia)
Comercio 23% 15% 12%
Gastronomía 8% 6% 9%
Limpieza 10% 8% 5%
Salud 18,5% 13,5% 43%
Seguridad 9% 17,5%

Fuente: OAVL, 2019-2020.

 

Conclusiones

La información proporcionada por la OAVL permite afirmar que la violencia laboral lejos de disminuir en un momento crítico para la sociedad, se incrementó y adoptó nuevas modalidades y características. El aislamiento significó para muchas personas la posibilidad de realizar teletrabajo y para otras, la obligación de continuar asistiendo a sus lugares de trabajo, para cumplir con actividades consideradas esenciales. En ambos casos, las exigencias se modificaron e incluso, aumentaron.

En este sentido, la OAVL sostiene que “las actividades permitidas por el decreto presidencial (las actividades esenciales) han tenido una exigencia diferente a otros momentos y donde en muchos casos el abuso de poder en las relaciones laborales y organizacionales se ha expresado en sobreexigencias, en falta de elementos de protección, en bajas salariales, etc. Sumado a la aparición de violencias ejercidas por terceros y las violencias ejercidas a distancia por medio de las novedosas técnicas comunicacionales que desarrollan el teletrabajo”. 

Desde Grow consideramos que estos comportamientos violentos dan cuenta de prácticas sedimentadas en las instituciones a lo largo de los años, que no se corresponden con el cambio de paradigma adoptado a nivel nacional e internacional. El Convenio 190 de la OIT, recientemente ratificado por nuestro país, insta al Estado, los sindicatos y las organizaciones empleadoras a tomar medidas para terminar con la violencia y el acoso en el mundo del trabajo, y reconoce que estas situaciones afectan de manera desproporcionada a mujeres y grupos vulnerables. 

Prevenir y eliminar la violencia laboral es una tarea compartida porque la transformación cultural es colectiva. 

 

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